Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: luz del día,
Mía: rosas, llamas.
¡Qué aroma derramas
en el alma mía
si sé que me amas,
¡oh Mía!, ¡oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo triste, tú triste…
¿No has de ser entonces
mía hasta la muerte?

es hermosa la poesia, por eso es que me suscribi a esta pagina, gracias por llenar los espacios vacios de mi alma
Muchas gracias, Gladys, me complace saber que es de su gusto la poesía y que la ayude. Saludos
Este sitio es maravilloso, un bálsamo para el alma. Gracias!