Mes: junio 2015
Confesión
Para tus ojos quisiera yo beber el agua dulce azogue, y amanecer cubierta de polvos de metales como una joven faraona muerta. Robarle su color a los almendros, y hundiéndome en el lodo feroz de los pantanos lustrar mi desnudez para tus ojos. Recuperar la luz de las espadas y hacerla batallar en mis pupilas. […]
A un muchacho
Entre la espuma y la marea se levanta su espalda […]
Ronda de la nada
El niño mira la orilla y un pez se duerme […]
Última rima
Yo he soñado en mis lúgubres noches, en mis noches […]
¿Quién salvó a la pájara pinta?
¡Ay, señora Pirulina: se le ha ido de la jaula […]
En la casa que recuerdo
En la casa que recuerdo, en la casa, entre el […]
El conejo tararí
Por la calle va un conejo muy echado para atrás […]
Las contradicciones
Imitación de Petrarca No encuentro paz, ni me conceden guerra, […]
Ah, que tú escapes
Ah, que tú escapes en el instante en el que […]
Para las décimas de Nicolás Guillén
Sin aumentar su poder, Júpier ya no merienda, y que […]
La mujer y la casa
Hervías la leche y seguías las aromosas costumbres del café. […]
La sala del pobre
La sala del pobre gigantesca, nocturna y decorada por manos […]
Ahora que empieza a caer; del cielo…
A mi esposa Ahora que empieza a caer, del cielo […]
Velorio del solo
En la fecha Solo de ti, lleno de ti, esta tarde a las 7, el ciudadano de tu ausencia se palpaba la cara, la voz, los papelitos, deveras comprobando que tus ruidos andaban por sus huesos y en general te habías ido. Golpeó puertas, teléfonos. La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo, señora, […]
Oración de un desocupado
Padre, desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, […]
Esta mujer
Esta mujer que reclinada junto a la borda inmóvil de […]
Entre la dicha y la tiniebla
Como quien toca con un dedo la punta fría del […]
El viejo payaso a su hijo
Pero mañana, cuando las viejas barran a conciencia el poco […]