Son diurno

José Lezama Lima

Ahora que ya tu calidad es ardiente y dura,
como el órgano que se rodea de un fuego
húmedo y redondo hasta el amanecer
y hasta un ancho volumen de fuego respetado.

Ahora que tu voz no es la importuna caricia
que presume o desordena la fijeza de un estío
reclinado en la hoja breve y difícil
o en un sueño que la memoria feliz
combaba exactamente en sus recuerdos,
en sus últimas, playas desoídas.

¿Dónde está lo que tu mano prevenía
 y tu respiración aconsejaba?
Huida en sus desdenes calcinados
son ya otra concha,
otra palabra de difícil sombra.
Una oscuridad suave pervierte
aquella luna prolongada en sesgo
de la gaviota y de la línea errante.

Ya en tus oídos y en sus golpes duros
golpea de nuevo una larga playa
que va a sus recuerdos y a la feliz
cita de Apolo y la memoria mustia.
Una memoria que enconaba el fuego
y respetaba el festón de las hojas al nombrarlas
el discurso del fuego acariciado.

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2 Comentarios

  1. maravilloso, yo tambien tengo una inclinacion espiritual muy fuerte que me hace ver en la poesia una puerta inspiradora para la vida, tengo un blog en anajulia.cubava.cu y mi blog es diferente, habla sobre el mundo espiritual, explica sus procesos y esta dirigido hacia el conocimiento del reiki pero nada se divorcia del cuerpo y el alma cuando se trata de equilibrar nuestra espiritualidad, no he podido leer tu blog porque ahora estoy muy presionada de tiempo pero eres para mañana una lectura obligada. gracias por ver esta necesidad en los demas.

  2. y frente a la hoguera cayó otro trago quemado, surcando,
    con el amanecer roto, sobre la prensa hipócrita,
    la foto de turno, la vida que fue antes vida.
    Y los cobardes ebrios.

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