Cuando, después de amarnos

Juan Ramón Jiménez

Cuando, después de amarnos, te coges el cabello
desordenado, ¡cómo son de hermosos tus brazos!
cual en un libro abierto, surge la letra negra
de tus axilas, fina, dulce sobre lo blanco.

Y en el gesto violento, se te abren los pechos,
y los pezones, tantas veces acariciados,
parecen, desde lejos, más oscuros, más grandes…
el sexo se te esconde, más pequeño y más blando…

¡Oh, qué desdoblamiento de cosas!
Luego, el traje
lo torna todo al paisaje cotidiano,
como una madriguera en donde se ocultaran,
lo mismo que culebras, pechos, muslos y brazos.

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2 Comentarios

  1. quizás sea imaginación, algo, no sé, alguien, quién sabe, tú sabes?
    Y Quizás en verdad ni existes tú, ni yo tampoco,
    ni las sábanas, ni el suspiro, la madrugada, ni aquellas…
    Quizás comprendas que tampoco me amarías si estuviese allí.
    Allí con la verdad sorprendida, con el tiempo detenido, preguntas;
    donde posiblemente me sueñas, donde me imagino, así, a piel,
    desesperándote

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