Metamorfosis

Luis Gonzaga Urbina

Era un cautivo beso enamorado
De una mano de nieve que tenía
La apariencia de un lirio desmayado
Y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
Aquella mano suave
De palidez de cirio,
De languidez de lirio,
De palpitar de ave,
Se acercó tanto a la prisión del beso,
Que ya no pudo más el pobre preso
Y se escapó; mas, con voluble giro,
Huyó la mano hasta el confín lejano,
Y el beso, que volaba tras la mano,
Rompiendo el aire, se volvió suspiro.

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2 Comentarios

  1. Gracias por este poema entrañable que me recuerda mis años de estudiante en la Universidad Central, con dos amigas pasamos una noche entera musicalizándolo, en aquel albergue que le decían el 900; ya al amanecer teníamos nuestra canción, que pasó desde entonces a nuestras leyendas personales y la cantamos a menudo dentro de nosotras. Me ha emocionado encontrarla en el blog. Gracias

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