Soneto a la rosa

Meira Delmar

En las manos del alba vi la rosa.
Huía de sí misma perseguida
Por su propia hermosura repetida
En pétalos y en rosa jubilosa.

Con un alto vaivén de mariposa
La rosa, ya en el aire, detenida
Quedaba entre la luz, estremecida
De aromas y de fuga luminosa.

Inmóvil sobre el viento desvelado
En rosa de vitral se convertía
La rosa del temblor atormentado.

El día la tocaba. Y era el día
En torno de la rosa, desalado
Arroyo de insistente melodía.

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